lunes, 11 de octubre de 2010

segunda entrega

En lo personal nunca me he considerado fanático del fútbol, ni siquiera hincha acérrimo de algún equipo; pero sí, debo aceptarlo como la gran mayoría de los hombres Colombianos pertenezco y casi con membresía, al Atlético Reverbero y aunque no lo crean, no por que sea un bebedor consumado, en lo absoluto;  solo por una gran razón: sin alcohol no funcionamos. 

Sí, aunque usted no lo crea nosotros sin alcohol no funcionamos. Parece hasta ridículo pero sí.  ¿O acaso ha salido de rumba sin tomarse un trago?  Para poder tener una precisión al respecto  le voy a generar un escenario: plantéese esta pregunta ¿Qué tal  bailo yo? Y responda  con total franqueza,  en la gran mayoría de los casos (y más en las regiones del interior del país, porque para los costeños esto no aplica, no por que sean excelentes bailarines,  sino por que es imposible  tener un costeño sobrio en una rumba) la respuesta muy seguramente es regular tirando a malo. Sí, acéptelo no somos buenos bailarines. Es más, si en verdad el mito que creen las mujeres de que la manera como usted baila es un indicador de gestión con el cual evaluar su desempeño en la cama y en asuntos amatorios, no creo que levantáramos mucho; no enamoraríamos ni a un perro con una barra de salchichón o metro de chorizo o el cárnico que a usted  le plazca.

Aceptémoslo tenemos problemas para movernos de manera armoniosa  al compás de la música.  Claro esta que la causal de esto  proviene desde nuestra crianza ¿o acaso a usted en el colegio le  enseñaron a bailar algo diferente al Sanjuanero, Joropo o Cumbia?

Le puedo asegurar que lo que a continuación cito, no le es desconocido en lo absoluto “cantar del llano, cantar de brisas del rioooo hay Carmentea tu corazón será mío” o que tal “Ay, al sonar los tambores esta negra se amaña, al sonar de la caña, van brindando sus amores, Es la negra Soledad la que goza mi cumbia” y si no aplica a ninguna de las anteriores “En mi tierra todo es gloria cuando se baila joropo, cuando se baila joropo y si es que va a bailar el mundo parece poco” ¿ya recordó? Sí, esa fue nuestra escuela de baile, y la verdad está un tanto alejada de cualquier ritmo que suena ahora  en cualquier sitio de rumba  que usted frecuente. Claro está que hay algunos lugares, principalmente esos que ofrecen dos servicios en uno: restaurante y rumba, en los cuales aprovechan el alto grado de ebriedad de los asistentes y el  DJ avalado por el propietario, hace las delicias de los participantes colocando estas canciones y otras peores. Y pues como a esa altura del partido uno esta borracho, se baila hasta el himno nacional (bueno igual para hablar de estos sitios tendremos otro momento).

¿Entonces cómo es posible que seamos la excepción a la regla? ¿Latinos que no somos buenos bailando?, ¿Qué no llevamos acaso la música en la sangre? Pues todo parece indicar que no. Es aquí donde más de uno, y como dicen las abuelas va a poner el grito en cielo. Pero sí, somos así. 

Nosotros cuando llegamos al lugar que frecuentamos o simplemente al de la noche, no tendemos  a comportarnos como las mujeres, las cuales desde la entrada y al compás de la música le dicen a las personas que las están acompañando “¡ay, esa canción me encanta!” complementando dicha afirmación con un movimiento muy sensual de caderas, el cual al observarlo nos permite delinear visualmente sus delicadas formas, para de esta manera descubrir que en realidad se sienten absortas y ensimismadas por la tonada, lo cual solo permite que este bello y hermoso se convierta en la inofensiva y desprevenida  victima de ese predador desalmado, que tan solo unos minutos después le saltara encima sin el menor reparo o pudor…. ¿Solo por que no ha sido entendido de manera sensata y clara su comportamiento?, ¿Acaso que culpa tiene este bello ser para pagar  por la intolerancia de una sociedad que se ha negado a aceptarla, simplemente como es… un ser humano con cualidades y defectos al igual que todos nosotros  (¡uy! ya casi estoy igual que Pirry. ¡no, ni puel put… puedo caer tan bajo!).  ¿Será que nosotros también realizamos ese tipo de comportamientos cuando vamos de rumba?  ¡NO¡ obvio que no, claro está… que si su respuesta es sí, nos enfrentamos a una nueva perspectiva y esto sólo nos permite dos posibilidades: la primera, usted es marica y más que eso es una loca arrebatada (yo no soy homo-fóbico, pero es que una loca arrebatada …) o la segunda y muy seguramente doy en el clavo, es que usted es un mañe (mañe= guiso, ñero, manteco, garra, garbimba, etc.) puesto que no existe ningún tipo de razón mas allá de la sociocultural para que usted haga eso.  Es más, cuando entramos a un lugar, y en el caso de que vaya con amigos, usualmente  a ver qué se levanta, ¿podemos entrar al sitio bailando? NO ni puel put… debemos entrar con actitud (actitud = comportamiento o postura ridícula, falsa y muy seguramente mal fingida) que nos permita llamar la atención de por lo menos una vieja en el lugar. Sea este cual fuere este: bar, restaurante, discoteca, club, matrimonio, bautizo, primera comunión, chochal[1], asado, o simplemente evento social de cualquier naturaleza, en el cual haya la presencia de una posible víctima. Sin no existe ni la mas pequeña presencia de articulo para caballero, nos desprenderemos de cualquier tipo de actitud y solamente será un mortal más  (mortal más = el mismo güevon de toda la vida, ¡desde chiquito!),  observamos la totalidad del lugar y analizamos cual es la mejor ubicación para poder desplegar la estrategia con la cual la víctima de esa noche va a caer;  ya se lo había dicho: el mismo güevon de toda la vida, desde chiquito, ¿o por qué aún usted cree que es el que se levanta la vieja?  Cuando desafortunadamente no hay nada más alejado de la realidad que eso. Pues son ellas las que decidieron que fuese usted el espécimen de la noche, con el que quisieron bailar largo rato, al cual le van a restregar el cul… durante las diferentes tandas musicales en especial regueton y así sea un bambuco, el cual puso el DJ por orden expresa del propietario (ya que muy seguramente usted esta en uno de esos sitios de restaurante y rumba) ¿y por que no? terminar la noche de rumba como debe ser, entrelazando sus cuerpos en un descarnado acto de deseo, atracción, pasión, dándole rienda suelta a la imaginación, echándose un polvo el hijue….. O cuando menos eso es lo que nosotros creemos (reitero, el mismo güevon de toda la vida, ¡desde chiquito¡), puede que si, puede que quién sabe,  por que ni ellas mismas saben a que juegan cuando ocurren esta clase de eventos.

 Pero para que esto ocurra no podemos  estar desarmados, o como se supone que  vamos a lograr atacar, realizar ese primer acercamiento, esa entrada sólo se logra haciendo una cosa: bailando. Y a palo seco no creo que lo logremos o bueno sería como si estuviésemos realizando algún tipo de terapia, con movimientos torpes arrítmicos, una batidera de brazo la cosa mas chusca, con arrastrada ridícula de pie (si el ritmo es merengue, por que de salsa si mejor ni hablemos… o bueno en otra oportunidad) corriendo el riesgo de que muy factiblemente usted la pise y si usted es un poco tímido la mano sudada es definitivamente algo no muy agradable y es casi inevitable.  Y a todo lo anterior súmele frases de cajón con las que usualmente consideramos que las matamos “como  así una niña tan linda y sin novio no te lo creo o las que se generan de acuerdo a la profesión de la victima (por que no se puede dar otro adjetivo a la niña que tiene que soportar dicho improperio)  para la psicóloga “y que has analizado en mi, que traumas crees que tengo” la abogada “,sí, me declaro ¡culpable! de haberme enamorado de tí, amor a primera vista” pero las mejores que podemos decir es a las profesionales de la salud que no son las mas lobas (para tristeza mía y de los lectores) pero sí las menos creativas.  A odontólogas “es que tengo una cosita en un diente que...” “te hubiera conocido la semana pasada que preciso tuve que ir al dentista  medicas “y es que siento una cosita por aquí cuando hace frió…  en definitiva si la niña no esta totalmente ebria, no vuelve a bailar.  Es por eso que si el lugar lo permite nos tendemos a acomodar junto a la barra con una sola intensión, pedirle al barman cuando menos media de guaro, sí señor el elixir del diablo por que lo único que hace el aguardiente es desinhibirnos. Permitir que al igual que una notoria mejora en nuestros sistema motriz a la hora de bailar, se nos otorgue el don de la elocuencia y encienda esa chispa que a toda mujer deslumbra de un hombre inteligente, sensible y ante todo sincero (así echemos siempre el mismo cuento, razón por lo cual en varios casos muchas amantes  pero poca novia). 

Por lo tanto dicho y hecho a chupar guaro se dijo,  con el primer guaro solo se ven gestos y se escuchan  frases como “¡uy! mari… esta bravo ese hijue…” o “friito así es que me gusta” también “el problema de recibir el primero es que no da pena recibir el segundo” y  la mejor “eso bajó como gato en reversa con el segundo empieza un repentino movimiento de alguna extremidad inferior, ya sea una continua flexión de la rodilla o el típico levantamiento de la punta del zapato al ritmo de la canción que este sonando.  Cuando nos tomamos el tercero nuestro cuerpo sufre de movimientos repentinos, la cadera  empieza acompañada de la cabeza y hasta puede llegar a presentarse  un movimiento repentino  de las manos;  sin contar que coreamos la canción (ojalá este sonando en todo lado), es en ese preciso momento que estamos listos para salir a cazar una suculenta presa, quien quita que podamos cenar una linda gacela (usualmente la que se va a dejar cazar es una curiosa hipopótamo)  pero igual salimos en busca del trofeo de la noche; no sin antes mandarnos otro guaro, miramos fijamente la presa y nos abalanzamos. No creo que sea necesario recordar  que no debemos atravesar la pista bailando (remitirse al inicio).

Precaución: tenga cuidado en la cantidad de guaro, ya que podría ser contraproducente y perjudicar sus posibilidades de éxito en la caza de la gacela…y terminar siendo comido por la hipopótamo.

Nota: Quiero aclarar que esta segunda entrega hubiese podido ser mucho mejor pero la verdad la escribí mientras estaba sobrio.
[1] Recuerde que en este tipo de sitios, usted solamente la escoge y su habilidad depende de la negociación.  A si que no necesita llamar su atención.


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